Otra información de interés

Mitos y Curiosidades sobre el cerebro

No es cierto que usemos sólo el 10% de nuestro cerebro, los escáneres cerebrales muestran claramente que utilizamos la mayor parte de nuestro cerebro.El alcohol no mata las células cerebrales. Lo que el consumo excesivo de alcohol puede hacer es dañar las conexiones entre célulasNo es cierto que haya más células cerebrales que estrellas en la Vía Láctea. Tenemos 86 mil millones de neuronas, mientras que hay 200-400 mil millones de estrellas en la Vía Láctea. A menudo se dice que hay 16.000 km de vasos sanguíneos en el cerebro cuando, en realidad, este número está más cerca de 700 millas. Hasta hace poco, se pensaba que el sistema nervioso era incapaz de regenerarse, sin embargo, se ha descubierto que el cerebro tiene la capacidad de cambiar debido a una propiedad conocida como plasticidad cerebral. El cerebro puede formar nuevas células cerebrales a través de un proceso conocido como la neurogénesis. La depresión NO es imaginaria. Las personas que la padecen, no eligen estar deprimidas: es un trastorno serio, que en la mayoría de los casos remite, pero requiere tratamiento. 

Datos sobre el cerebro y la memoria

El cerebro comienza a empeorar a los 24 años pero tiene picos de habilidades cognitivas. Un caso extremo ocurre con el vocabulario que puede alcanzar su punto culminante en la década de los 70!

Si no recuerdas lo que hiciste anoche tras una borrachera, no es por un problema de memoria sino porque el cerebro ebrio es incapaz de formar recuerdos

Se cree que las personas con una gran memoria la tienen de nacimiento, sin embargo está demostrado que se debe en parte a que desarrollaron el empleo de mejores técnicas para recordar.

Sabías que ...

La memoria es poco fiable y cambia con el tiempo. Las emociones, la motivación, y la frecuencia de uso, pueden afectar la precisión con que recuerdes algo. 

De los miles de pensamientos que una persona tiene todos los días, se estima que el 70% de esta charla mental es negativa: auto-crítica, pesimista, y miedos.

¿Crees que tienes el control de tu vida? No estés tan seguro. Se estima que el noventa por ciento de las decisiones tienen lugar en la parte subconsciente de la mente. La parte subconsciente del cerebro juega un papel muy importante en los procesos de pensamiento y de toma de decisiones. Estudios recientes indican que las emociones o "el instinto" contribuyen a tomar mejores decisiones.

El cerebro comparado con un ordenador

El cerebro humano por lo general se compara con la tecnología más avanzada. Ha sido probado que el cerebro sigue siendo muy superior a los ordenadores más potentes que existen.

La capacidad de almacenamiento del cerebro se considera prácticamente ilimitada.

El cerebro humano es capaz de  realizar 1.016 procesos por segundo, lo que hace que sea mucho más poderoso que cualquier equipo existente.

Cuando el ordenador K de Japón, uno de los ordenadores más potentes del mundo, simula la actividad del cerebro humano, tarda 40 minutos para procesar los datos equivalentes a sólo un segundo de la actividad cerebral.

Los efectos del estilo de vida moderno en nuestro cerebro

Nuestro estilo de vida moderno está cambiando nuestro cerebro.

La tecnología nos obliga a ser “multitarea” pero el cerebro no puede concentrarse en dos cosas a la vez, lo que SÍ puede hacer es alternar dos tareas. Para ello debe disminuir la capacidad de concentración, capacidad de aprendizaje, la memoria a corto plazo, y el rendimiento mental en general. Los Milenians (los que ahora tienen entre 18 y 34 años), son más olvidadizos que los del Baby Boom. Esto se debe a que los lapsos de atención son cada vez más cortos. En 2000, el promedio de atención fue de 12 segundos. Utilizar el GPS para conducir destruye tu sentido de la orientacion, una habilidad que nuestros antepasados desarrollaron y perfeccionaron hace miles de años. Cuando ya no se utilizan las áreas del cerebro involucradas en la  orientación espacial o la navegación, las conexiones neuronales se desvanecen a través de un proceso conocido como la poda sináptica.

Documental sobre el cerebro de Discovery Channel

Te invitamos a ver este interesante documental sobre el cerebro en el cual se explica entre otras cosas cómo entrenan  a las fuerzas armadas norteamericanas para que aprendan a controlar el miedo.

Cómo cambiar nuestro cerebro gracias a la neuroplasticidad

¿Cómo funciona nuestro cerebro? Descubrimientos sobre la neuroplasticidad cerebral

¿Cómo funciona el cerebro humano? Neuroplasticidad

El cerebro es el mecanismo más complejo que hemos encontrado en el universo. Hemos aprendido más sobre él en los últimos cinco años que durante los últimos cinco mil. En el siguiente vídeo se explica cómo el cerebro cambia al formar nuevas conexiones según la manera sentir, pensar o actuar. Muchos científicos creían que el cerebro no cambiaba después de la infancia, que estaba pre-programado y fijado para cuando llegaba a la adultez. Adelantos recientes en la última década nos dicen que esto no es verdad. El cerebro puede cambiar, y cambia a lo largo de nuestra vida. Es adaptable, como el plástico; los neurocientíficos llaman a esto “neuroplasticidad.”

¿Cómo funciona la neuroplasticidad?

Imagina tu cerebro como una red eléctrica, dinámica e interconectada: hay billones de vías neurológicas, o “caminos” que se encienden cada vez que piensas, sientes, o haces algo. Algunas de estas vías están bien transitadas: son nuestros hábitos, nuestra manera de pensar, sentir y hacer. Cada vez que pensamos de un modo determinado, practicamos una tarea o sentimos una emoción específica, fortalecemos esa vía. Se hace más fácil para el cerebro trabajar de esta forma. Pero digamos que pensamos en algo de manera distinta, aprendemos una nueva tarea o escogemos una emoción diferente: comenzamos a construir una nueva vía. Si seguimos viajando por ella, nuestro cerebro comienza a usarla más, y esa manera de pensar, sentir o hacer se vuelve natural para nosotros. La antigua vía se usa cada vez menos y se debilita.

Este proceso de reprogramar el cerebro mediante formar nuevas conexiones y debilitar las viejas conexiones es la neuroplasticidad en acción. La buena noticia es que todos tenemos la habilidad de aprender y de cambiar, reprogramando nuestro cerebro. Si alguna vez has cambiado un mal hábito o has pensado en algo de forma diferente, has construido una nueva vía en tu cerebro, y has visto la neuroplasticidad en acción por experiencia propia. Con atención dirigida y repetida hacia el cambio que deseas, puedes reprogramar tu cerebro.

Si te interesa el cerebro humano, tal vez quieras echar un vistazo a este artículo...

6 Mitos sobre el cerebro humano

Estrés postraumatico ¿Qué es el TEPT?

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es un trastorno de ansiedad que puede desarrollarse después de un evento traumático o potencialmente peligroso, o cualquier situación que haga que la persona tema por su propia seguridad. Es normal sentir miedo durante y después de un acontecimiento impactante, aterrador o peligroso. El miedo desencadena cambios en el cuerpo, lo que se conoce como la respuesta de “lucha o huída”, que es una reacción que sirve para ayudar a protegerse del peligro. Casi todo el mundo experimentará una serie de reacciones después del trauma, y la mayoría de las personas se recuperan de los síntomas iniciales de forma natural: el cuerpo vuelve al estado normal cuando el peligro ha pasado. Sin embargo, en otras personas se desarrolla el TEPT y pueden seguir sintiéndose asustadas o estresadas aunque no estén en peligro: el malestar no se desvanece y la persona queda “atrapada” en recuerdos dolorosos y una sensación constante de vulnerabilidad.

Los síntomas de trastorno de estrés postraumático incluyen flashbacks o pesadillas acerca de lo sucedido, hipervigilancia (sobresaltarse fácilmente), aislamiento de los demás y evitación de situaciones que recuerden al evento traumático.

El cerebro está preparado para tomar medidas para protegernos de lo que percibimos como amenazas a nuestra seguridad, de manera que sistema nervioso tiene dos formas automáticas o reflejas de reaccionar a los eventos estresantes:

La respuesta de lucha o huída: aparece cuando hay que defenderse o escapar de un peligro. Cuando  se activa este sistema, se liberan neurotransmisores como el cortisol, para prepararnos para la acción: el corazón late más rápido, los músculos se tensan, aumenta la fuerza y velocidad de reacción. Una vez que el peligro ha pasado, estas reacciones se reducen y el cuerpo vuelve a su equilibrio normal.

La paralización o inmovilización: se produce cuando se experimenta un nivel estrés muy intenso y aunque el peligro inmediato haya pasado, la persona se queda “atascada”: el sistema nervioso no puede volver a su estado normal de equilibrio y esto da lugar al TEPT.

Esto genera un sufrimiento que puede ser muy perturbador e incapacitante, pero hay maneras de aliviar los síntomas del TEPT, reducir la ansiedad o el miedo y recuperar el control.

¿Qué son situaciones traumáticas?

La mayoría de las personas asocian el TEPT a situaciones como haber sido víctima de una violación o haber luchado en una guerra. Pero hay muchos más eventos o acontecimientos que pueden resultar traumáticos y provocar síntomas de TEPT, especialmente si la situación se percibe como impredecible e incontrolable.  Por ejemplo, una operación quirúrgica en un niño demasiado pequeño para comprender lo que está pasando, también puede provocar una reacción de trauma.

¿Qué sucesos causan el estrés postraumático?

Algunos eventos traumáticos que pueden causar TEPT son:

GuerraDesastres naturalesAccidentes de coche o aviónAtaques terroristasMuerte súbita de un ser queridoCualquier tipo de maltrato (violencia psicológica o física, abuso sexual, acoso)Situaciones de abandono durante la infanciaSecuestroAsalto

Además el TEPT puede afectar, no solo a las personas que experimentan personalmente el acontecimiento traumático, sino también a los que son testigos del evento o a los allegados o personas cercanas a la víctima. Estar expuesto a una experiencia angustiosa, aun sin estar físicamente presente, puede llevar a experimentar síntomas similares a los que aparecerían al haber vivido la situación. Una persona puede tener síntomas de TEPT después de que alguien cercano le haya contado un suceso traumático, aunque no lo haya vivido en primera persona.

Tampoco es necesario haber vivido una única experiencia traumática para desarrollar TEPT: en ocasiones  los desencadenantes pueden ser relativamente pequeños pero mantenidos en el tiempo, y producen un efecto acumulativo. Por ejemplo, puede ocurrir en policías que se exponen repetidamente a detalles angustiosos de maltrato infantil.

Síntomas del Trastorno de Estrés Postraumático

El TEPT se desarrolla de manera diferente en cada persona. Aunque es más probable que aparezcan los síntomas de TEPT en las horas o días siguientes a un acontecimiento traumático, a veces no surgen hasta semanas, meses o incluso años después.

Los principales tipos de síntomas son:

Re-experimentación del evento traumático (revivir el trauma):

Recuerdos perturbadores, pesadillas o flashbacks (reacciones en las que la persona se siente o se comporta como si estuviera reviviendo el suceso traumático).Malestar intenso al recordar o ver situaciones que se parecen a algún aspecto del evento traumático por ejemplo, si una persona fue agredida por alguien que llevaba un gorro verde, puede sentir elevada ansiedad al ver cualquier gorro verde): reacciones intensas como sudoración, palpitaciones, nauseas.

Evitar situaciones, objetos o personas asociados al suceso traumático:

Evitar recuerdos, pensamientos o sentimientos relacionados con el evento traumático.Mantenerse alejado de ciertas personas, lugares, actividades o cosas que despiertan recuerdos del suceso traumático.La evitación puede hacer que la persona cambie su rutina cotidiana y generar importantes interferencias en la vida diaria.

Alteración de los pensamientos:

Incapacidad para recordar aspectos importantes del acontecimiento traumáticoCreencias negativas sobre uno mismo, los demás  o el mundo (por ejemplo, ideas como “no puedo confiar en nadie”, “el mundo es muy peligroso”).Es muy frecuente que la persona tenga una percepción distorsionada sobre la causa o las consecuencias del suceso, que puede hacer que se culpe a sí mismo de lo ocurrido.

Alteración del estado de ánimo:

Sentimientos persistentes de miedo, terror, rabia, culpa o vergüenza.Disminución del interés en actividades agradables o de las que antes disfrutaba.Dificultad para experimentar emociones positivas.Respuesta de sobresalto exagerada, hipervigilancia (estar en constante alerta), tensión.

Estos síntomas, en lugar de ser desencadenados por cosas que recuerdan al evento traumático, en general son constantes. Pueden hacer que el malestar cause dificultades para realizar las actividades diarias como dormir, relacionarse o concentrarse.

Señales a detectar

Cuando los síntomas son leves, puede ser fácil subestimar las señales de trauma y presuponer que son insignificantes y temporales. Es importante detectar las reacciones a lo largo del tiempo y reconocer los cambios y el impacto de las situaciones inquietantes. Algunas de estas señales pueden ser:

Pensamientos e imágenes que vienen a la mente de manera involuntariaTristeza, desesperanza o pérdida de interésSentimientos de culpaIrritabilidad, rabia, enfados (con más frecuencia o intensidad de lo habitual), arrebatos de ira o agresividadMiedo, inquietud o sensación de vulnerabilidadPesadillas o problemas de sueñoDificultad para concentrarseDificultad para tolerar emociones fuertes o tendencia a sentirse abrumadoRetraimiento o aislamiento de los demás o dificultad para sentirse “conectado” con otras personas, sentimientos de desconfianza hacia los demás.Aumento en el consumo de sustancias (tabaco, alcohol) o de otras conductas adictivas (compras, internet)Fatiga y otros síntomas físicos (dolor de cabeza, molestias estomacales)

¿Por qué algunas personas desarrollan TEPT y otras no? 

Es importante saber que no todas las personas que han vivido una experiencia traumática desarrollan TEPT, ni todas las personas con TEPT han pasado por un evento peligroso.

Cualquier persona puede desarrollar TEPT a cualquier edad, en función de diversos factores que juegan un papel importante en las reacciones de cada persona. Las investigaciones han identificado unos factores de riesgo (los que hacen que una persona tenga más probabilidad de desarrollar TEPT) y unos factores de resiliencia o protección (que disminuyen el riesgo). Por ejemplo, haber vivido experiencias difíciles en el pasado, puede hacer que las reacciones de la persona se intensifiquen. De la misma manera, estar pasando por situaciones estresantes o tener un elevado nivel de ansiedad, aumenta la sensación general de vulnerabilidad o falta de seguridad.

Factores que aumentan el riesgo de TEPT son:

Circunstancias vitales estresantesHaber vivido experiencias traumáticas en la niñezExperimentar horror, impotencia o miedo extremoTener escaso apoyo social después del acontecimiento traumático

Factores de protección que pueden reducir el riesgo:

​Buscar apoyo en otras personas cercanas (amigos y familiares)Participar en un grupo de apoyo después del evento traumáticoTener adecuados recursos de afrontamiento o aprender a manejar los síntomas

Documental sobre Estrés postraumático “Heridas Invisibles”

El estrés postraumático en un principio se conocía con el término “neurosis de guerra” ya que fue detectado a través de unos síntomas que presentaban algunos soldados trás la primera guerra mundial.

Este documental da voz a varios veteranos estadounidenses que sufren de TEPT, después de luchar en guerras recientes en todo el mundo y sobre todo Irak.

Otras publicaciones sobre estrés o ansiedad

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Estrés laboral (síndrome de burn out)

Aunque en el trabajo es normal experimentar cierto nivel de estrés, cuando es excesivo puede interferir con el rendimiento, afectar a la salud, las relaciones y otras áreas de la vida personal. La sobrecarga de trabajo, un horario largo, la presión sobre los plazos y objetivos, o las demandas cada vez mayores, pueden producir un importante nivel de estrés. El trabajo por turnos rotativos o en horario de noche también aumenta la vulnerabilidad al estrés.  

Algunos factores comunes de estrés en el trabajo son:

Más horas extrasPresión para alcanzar objetivos o metasFalta de control sobre cómo realizar el trabajo

Algunos de los síntomas de estrés laboral

Pérdida de confianza,Ansiedad o irritabilidad,Apatía,Pérdida de interés en el trabajo,Problemas de sueño,Dificultades de concentraciónOtros síntomas físicos (dolor de cabeza, molestias estomacales, tensión muscular, etc).

A veces, una buena forma de reducir el estrés es fomentar las relaciones de apoyo en el trabajo: recurrir a los compañeros puede amortiguar los efectos negativos del estrés.

Cómo combatir el estrés laboral

Dependiendo de la situación laboral, también es importante mantener algunos de los siguientes hábitos:

Hacer descansos o pausas breves cuando el estrés aumentaNo descuidar la alimentación en el trabajo: comidas ligeras, frecuentes y saludables.Gestión del tiempo: por ejemplo, salir 10 minutos antes en vez de apurar el tiempo al ir de un sitio a otro, evita el estrés añadido de llegar tarde.Establecer límites saludables: muchas personas se sienten presionadas para estar disponibles 24 horas al día o consultar mensajes relacionados con el trabajo durante su tiempo libre. Pero es importante mantener periodos en los que no se está trabajando ni pensando en el trabajo, poder “desconectar” fuera del horario laboral.Priorizar las tareas, saber delegar y evitar el perfeccionismo o las metas poco realistas.Cuando una tarea es compleja, dividirla en pequeños pasos que resulten más manejables en vez de tratar de abordarlo todo al mismo tiempo.No focalizar la atención en aspectos incontrolables: muchas cosas en el trabajo están fuera de nuestro control. En lugar de hacer hincapié en ello, centrarse en las cosas que sí dependen de uno mismo.

El estrés: Un factor de riesgo laboral

Documental UNED (universidad a distancia): Propuesta: Amparo Osca Segovia, Profesora Psicología Social y de las Organizaciones UNEDIntervienen: Begoña Urien, Directora Departamento I+D HUMAN; José María Peiró, Catedrático Psicología de las Organizaciones y del Trabajo Universidad Valencia; Marisa Rufino

Más información sobre ansiedad o estrés

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Estrés. Cómo afrontarlo

El estrés, en términos cotidianos, es el estado de sobrecarga que sentimos cuando estamos tratando de hacer frente a las demandas. Estas demandas pueden estar relacionadas con la situación económica o laboral, relaciones interpersonales, cambios vitales, etc. Cualquier situación que plantee un reto real o percibido, o una amenaza para el bienestar de una persona, puede causar estrés.

¿Puede el estrés ser positivo? En algunas situaciones, el estrés  es un motivador y puede ser esencial para la supervivencia. En pequeñas dosis, puede ser útil para realizar una tarea bajo presión. Está relacionado con el mecanismo de “lucha o huída”, y funciona como señal o alarma para indicarnos cómo y cuándo responder al peligro o amenaza. Es decir, ayuda al cuerpo a prepararse para hacer frente a las demandas del entorno: es la defensa natural que activa los sistemas para protegernos.

Sin embargo, también puede perjudicar la salud si este mecanismo se desencadena con demasiada facilidad, si se prolonga en el tiempo o si hay demasiados factores de estrés a la vez, y provocar síntomas tanto físicos como psicológicos.

Estrés crónico. Cuando el cuerpo reacciona de la misma manera durante un tiempo prolongado, y la reacción de alarma se mantiene, es como si el organismo se quedase “atascado” en la posición de encendido de la respuesta de “lucha o huída”. Y esto puede desencadenar estrés crónico, apareciendo frecuentemente fatiga, irritabilidad o tristeza. Cuanto más dura el estrés, más aumenta el riesgo de que afecte a la salud.

La manera de interpretar una situación influye en la forma en la que el estrés nos afecta. Una persona que siente que no tiene suficientes recursos para hacer frente a las demandas, experimentará la reacción de estrés de forma más intensa que si percibe que tiene capacidad para afrontar la situación.

¿Qué situaciones causan estrés?

Problemas laborales o jubilaciónFalta de tiempo o dineroDuelo o pérdida de un familiarProblemas familiares o relaciones conflictivasEnfermedad o accidenteMudarse de casaRelaciones, matrimonio y divorcio

Otras causas de estrés comúnmente reportadas son: aborto, conducir con tráfico o miedo a un accidente, problemas con los vecinos, embarazo y paternidad, ruido excesivo, hacinamiento y contaminación, incertidumbre o esperar un resultado importante.

Diferentes situaciones pueden provocar estrés para diferentes personas, dependiendo de varios factores, como la experiencia pasada de cada persona, la forma de evaluar o interpretar la situación y rasgos de personalidad.

¿Cómo afecta el estrés a la salud?

Cada persona responde al estrés de una manera diferente, pero demasiado estrés puede conducir a  problemas de salud.

Cuando nos enfrentamos a un reto, parte de nuestra respuesta es física. El cuerpo activa el mecanismo de “lucha o huída”, que prepara los sistemas para enfrentar o evitar un peligro lo más rápido posible.

El cuerpo produce mayores cantidades de cortisol, adrenalina y noradrenalina, hormonas que desencadenan un aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, tensión muscular, sudoración, etc. El estrés además ralentiza otras funciones corporales, como el sistema digestivo y en sistema inmunológico, de forma que todos los recursos se centran en el estado de alerta. Es decir, el sistema nervioso “despierta” al cuerpo para la acción de emergencia, provocando cambios físicos que aumentan la fuerza  y resistencia, aceleran el tiempo de reacción, y preparan para “luchar o huir” del peligro.

Los efectos físicos del estrés mantenido en el tiempo pueden ser: dolor de cabeza o de espalda, calambres o espasmos musculares,  aumento de la presión sanguínea y del riesgo cardiovascular, menor inmunidad contra las enfermedades, dificultad para dormir, dolor estomacal o erupciones en la piel.

Numerosos estudios han encontrado que una respuesta persistentemente negativa a los desafíos puede tener un efecto perjudicial sobre la salud. Sin embargo, ser consciente de cómo reacciona uno ante los factores de estrés puede ayudar a reducir los sentimientos negativos y los efectos del estrés y a manejarlo de manera más eficaz.

Cambios en el cuerpo durante el estrés:

Aumento de la presión arterial y el pulsoLa respiración es más rápidaEl sistema digestivo se ralentizaLa actividad inmune disminuyeLa tensión muscular aumenta

Cómo afrontar el estrés

Algunos consejos que pueden ayudar a manejar el estrés:

Identificar los síntomas: tomar conciencia de las emociones y sensaciones corporales ayuda a identificar el estado de alerta o emociones negativas de las que a veces no nos damos cuenta. Es importante identificar las sensaciones de nerviosismo, tensión o malestar y aquello que lo está causando. Notar las señales de estrés es el primer paso para tomar medidas.Ejercicio físico: los estudios han demostrado que el ejercicio beneficia el estado mental y físico. Aumentar el nivel de actividad o hacer ejercicio regular, alivia el estrés y mejora el estado de ánimo. Puede servir como una distracción de las preocupaciones, que permite romper el “bucle de pensamientos negativos” que mantienen el estrés.Reducir el consumo de cafeína, alcohol y otras drogas: estas sustancias pueden empeorar el estrés.Alimentación: una dieta sana y equilibrada, con abundante fruta y verduras ayuda a mantener el sistema inmunológico en momentos de estrés. La comida puede influir en el estado de ánimo y afectar a la capacidad para hacer frente a los factores estresantes.Sueño y descanso: sentirse cansado y la falta de sueño puede aumentar el estrés. Algunas personas, al sentir que no tienen tiempo suficiente, reducen horas de sueño, pero esto en general no conduce a “ganar más tiempo”, si no que interfiere con el rendimiento y el estado de ánimo.Priorizar: dedicar tiempo a organizar la lista de tareas para establecer qué es lo más importante y focalizar la atención en lo que sí se ha logrado o terminado para el día, en vez de centrarse solo en lo que todavía falta por hacer o lo que queda pendiente.Tiempo: es útil reservar un espacio de tiempo cada día para uno mismo (aunque sea breve): organizar el día a día, relajarse, buscar los propios intereses, escuchar música o realizar cualquier actividad agradable, ayuda a prevenir el estrés.Respiración y relajación: El yoga, la meditación, la respiración profunda y otras técnicas fáciles de aprender activan la respuesta de relajación del cuerpo, el estado de reposo. Cuando se practican con regularidad, estas actividades pueden reducir los niveles de estrés cotidiano y contribuyen al bienestar emocional.Hablar: el simple hecho de conversar cara a cara con otra persona, desencadena un aumento en la producción de hormonas que influyen en el estado de ánimo. Hablar con familiares, amigos, compañeros, acerca de las preocupaciones o compartir el malestar con personas cercanas, puede ayudar a “desahogarse”, obtener ayuda o apoyo, y encontrar soluciones. Las relaciones interpersonales, o formar parte de un grupo, pueden prevenir el estrés. Es importante no dejar que las responsabilidades nos impidan tener una vida social.

Fisiología del estrés

Extracto de un documental sobre estrés del programa Redes de TVE

Otros artículos sobre ansiedad y estrés

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Fobias y miedos irracionales

Una fobia es una reacción de miedo excesiva e irracional. Una persona que tiene una  fobia, puede experimentar un profundo sentimiento de temor o pánico cuando se encuentra con la fuente de su miedo. El miedo puede ser de cierto lugar, situación u objeto. A diferencia de los trastornos de ansiedad general, una fobia suele estar conectada a algo específico.

El impacto de una fobia puede variar de molesto a severamente incapacitante. Las personas con fobias a menudo se dan cuenta de que su miedo es irracional, pero no pueden hacer nada al respecto. Tales temores pueden interferir con el trabajo, la escuela y las relaciones personales.

Fobia específica

Se trata de un miedo excesivo ante un objeto específico, actividad o situación que en realidad presenta poco o ningún peligro. Fobias comunes incluyen el miedo a los animales (como serpientes y arañas), a los lugares cerrados, el miedo a volar, y el miedo a las alturas. La mayoría de las fobias comienzan en la infancia, pero también pueden desarrollarse en adultos. En el caso de una fobia severa, las personas pueden llegar a evitar la situación temida de manera que esto crea problemas en la vida cotidiana, o limita aspectos importantes: por ejemplo, alguien con claustrofobia, puede llegar a rechazar un puesto de trabajo si tiene que subir en ascensor para llegar.

Lo más frecuente es que la persona se dé cuenta de que el miedo es irracional, pero que no se sienta capaz de manejar la ansiedad que experimenta en la situación temida. Al exponerse a lo que la teme, o incluso solo al pensar en ello, siente gran angustia o terror abrumador, con lo que en las ocasiones en las que no puede evitar aquello que teme, el malestar es muy intenso.

La fobia es el trastorno de ansiedad más frecuente aunque, en muchas ocasiones, esto no supone un problema: por ejemplo, para una persona con fobia a las serpientes que vive en un lugar donde nunca o  casi nunca se encuentra animales de este tipo, aunque el miedo sea muy intenso y desproporcionado, no causará limitaciones ni será algo que interfiera de manera importante en su vida cotidiana.

La fobia social

También llamada trastorno de ansiedad social, es el miedo a situaciones sociales en las que pueda ser evaluado por los demás, o miedo a sentirse juzgado o avergonzado. Algunas interacciones sociales que pueden provocar ansiedad son: mantener una conversación, reunirse con desconocidos, ser observado realizando alguna actividad, ir a una fiesta, etc. El miedo puede generalizarse a prácticamente cualquier situación social en la que pueda sentirse humillado. Algunas personas, al estar muy preocupadas  por la imagen de sí mismos que tienen los demás, o por mostrar síntomas de ansiedad que otros valoren negativamente, o por lo que los demás piensen, tienden a evitar muchas situaciones sociales.

La ansiedad al hablar en público es muy frecuente, también en personas que no tienen fobia social, y es normal sentir cierta ansiedad en algunas situaciones como por ejemplo, dar una charla.

Agorafobia

Un tipo de fobia que puede llegar a tener consecuencias importantes en el bienestar y la calidad de vida de una persona, es la agorafobia. Consiste en miedo a situaciones en las que podría ser difícil escapar o disponer de ayuda en caso de que aparezcan síntomas de ansiedad u otros síntomas vergonzosos. Algunas situaciones que provocan miedo o ansiedad intensa en la agorafobia son:

usar transporte públicoespacios abiertos o multitudes (puentes, calles concurridas)sitios cerrados (cine, centro comercial, túnel)salir de casa solo

 

En la agorafobia puede aparecer ansiedad en unas pocas situaciones específicas (por ejemplo, conducir en autopista y ciertos medios de transporte), o en un amplio conjunto de situaciones diferentes. Es muy frecuente evitar estas situaciones, lo que hace que la agorafobia pueda llegar a convertirse en un problema muy limitante en áreas importantes de la vida.

Testimonios (documental)

Transtorno ansiedad, fobia social y agorafobia (canal psicología y psiquiatría)​

 

 

parte 1

parte 2

parte 2 parte 3

Más información sobre estrés y ansiedad

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¿Qué es la ansiedad? Síntomas y causas

La ansiedad es una emoción  normal, una reacción parecida al miedo, pero que puede ser menos específica (al contrario que el miedo, que normalmente se asocia a algo concreto que lo provoca) y a veces puede ser difícil identificar con qué está relacionada.

Todo el mundo se siente ansioso de vez en cuando al enfrentar un desafío, por ejemplo, ante un problema laboral, antes de un examen, al hacer una entrevista de trabajo o hablar en público. Determinadas situaciones a veces causan nerviosismo, miedo, aprensión o preocupación. Dependiendo de las circunstancias, es normal sentir cierto nivel de ansiedad: no es algo negativo, pero puede convertirse en un problema  cuando los síntomas interfieren en el funcionamiento diario.

Cuando la ansiedad es excesiva o desproporcionada con lo que normalmente se esperaría,  pueden aparecer intensos sentimientos de angustia, que impiden que la persona pueda dormir, trabajar o relacionarse con normalidad. Entonces se habla de Trastorno de Ansiedad. Para las personas que los padecen, la preocupación y el miedo son constantes y abrumadores y pueden ser incapacitantes, teniendo un serio impacto en la vida cotidiana.

En estas ocasiones, es recomendable recibir el tratamiento adecuado para aprender a manejar estos sentimientos y recuperar una vida satisfactoria.

Algunos tipos de Trastornos de Ansiedad

              Fobia específica              Fobia social              Trastorno de pánico              Trastorno de ansiedad generalizada              Trastorno de ansiedad por separación              Agorafobia

Más información sobre fobias

Síntomas frecuentes 

Los síntomas de los trastornos de ansiedad a veces no son tan evidentes, ya que a menudo se desarrollan lentamente con el tiempo y, dado que todos experimentamos cierta ansiedad en algunos momentos de nuestras vidas, puede ser difícil saber cuándo es demasiado.

Algunos síntomas comunes a diferentes trastornos de ansiedad son:

Físicos : sofocos, escalofríos, corazón acelerado, sensación de opresión en el pecho, respiración rápida o dificultosa, inquietud o sensación de tensión, temblores, náuseas o estómago revuelto, sudoración, rubor facial, boca seca.Psicológicos o cognitivos : miedo excesivo, preocupación, pensamiento obsesivo o catastrofista, sensación de peligro o de necesidad de escapar.Conductuales o motores : evitar situaciones, inquietud motora, comer o fumar más de lo habitual.

La ansiedad normal tiende a ser limitada en el tiempo y relacionada con alguna situación estresante o evento, como una entrevista de trabajo. El tipo de ansiedad experimentada por las personas con un problema de ansiedad es más frecuente o persistente, no siempre asociado a un desafío obvio, y los síntomas afectan de manera importante a su calidad de vida y el funcionamiento cotidiano.

¿Qué causa los trastornos de ansiedad?

Las investigaciones han encontrado que no hay una única causa, si no que los trastornos de ansiedad se desarrollan por un conjunto de factores, incluyendo experiencias de vida difíciles, rasgos de personalidad y factores genéticos.

Algunos eventos estresantes que pueden ser un factor de riesgo para los trastornos de ansiedad son:  estrés laboral, cambios vitales, problemas familiares o interpersonales, pérdidas o experiencias traumáticas.

En cuanto a los factores genéticos, aunque algunas personas pueden tener una predisposición genética hacia la ansiedad, es importante saber que si una persona tiene un padre o un familiar cercano con un trastorno de ansiedad, no significa que automáticamente esa persona vaya a tener problemas de ansiedad. Es decir, la vulnerabilidad biológica no causa el trastorno de ansiedad: solo aumenta la probabilidad de desarrollar el problema.

Otro factor importante que puede influir aumentando el riesgo o empeorando los síntomas es el consumo de alcohol y otras drogas.

Cada persona es distinta y a menudo una combinación de factores pueden contribuir a  los problemas de ansiedad de manera diferente en cada persona. Es importante recordar que no siempre se puede identificar las causas de la ansiedad o cambiar las circunstancias difíciles: lo más importante es detectar los problemas para encontrar la mejor manera de manejarlos.

El círculo vicioso de la evitación.

Huir, escapar o evitar peligros son comportamientos normales en situaciones potencialmente dañinas o que conllevan algún riesgo: son útiles para protegerse y mantenerse a salvo. Del mismo modo, la evitación psicológica es un proceso natural de la mente: es una estrategia defensiva que permite a las personas alejarse de lo que produce ansiedad. La función de evitar, como cualquier mecanismo defensivo, es proteger y por lo tanto puede ser sana y adecuada, pero en ocasiones también puede convertirse en una estrategia desadaptativa dependiendo de su intensidad, flexibilidad o el momento en que se lleva a cabo.

El hábito de evitar el malestar emocional puede desencadenar un círculo vicioso en el que la evitación refuerza las emociones negativas, es decir, no hace que el malestar o la ansiedad disminuya, si no que al contrario, lo incrementa. A veces las personas evitan sistemáticamente determinadas situaciones,  para escapar de todo lo que pueda provocar elevada ansiedad y esta evitación, es uno de los principales factores que mantienen muchos miedos, fobias, problemas de ansiedad y otros problemas emocionales.

Esto ocurre porque al evitar una situación temida, de forma inmediata sentimos alivio o relajación, y esa sensación agradable de eliminar el malestar, resulta gratificante a corto plazo. Pero la consecuencia a largo plazo es que la ansiedad, no solo no disminuye, si no que aumenta. Por ejemplo, una persona puede tener miedo a subirse en un ascensor, aunque sepa que su miedo es irracional, ya que los ascensores normalmente no implican ningún peligro. Si esa persona intenta exponerse a subir a un ascensor, sentirá ansiedad. Si en vez de subirse al ascensor, decide subir por las escaleras, por ejemplo, al evitar así la  evitar la situación temida, ocurren dos cosas:

​por un lado, en ese momento sentirá alivio al tomar la decisión de no subir en ascensor: la ansiedad disminuye de manera rápida (a corto plazo)y por otro lado, al mismo tiempo estará reforzando su miedo porque actuando así, el mensaje que le está enviando al cuerpo es algo parecido a “me siento bien cuando me alejo del ascensor, así que el ascensor sí debe ser peligroso”.

De esta forma, la parte de la mente que no responde a la “lógica” o a lo que nos parece racional, está cada vez más convencida de que “evitar es bueno” (porque me siento bien) y “exponerme a lo que temo es malo” (porque me siento mal), y así se inicia el círculo vicioso en el que cuanto más evitamos, más aumenta la ansiedad a largo plazo, y más se automatiza el hábito de evitar las situaciones que provocan malestar. Esto ocurre aunque las situaciones no sean dañinas o peligrosas, porque al evitarlas, hemos aprendido a comportarnos como si lo fueran.

Por un lado, evitar situaciones temidas disminuye la confianza de las personas en su propia capacidad para manejar el miedo e impide aprender estrategias de afrontamiento eficaces. Además la evitación lleva a que las personas reduzcan o limiten sus experiencias de manera importante.

Para concluir, podemos permitirnos evitar pequeñas situaciones diarias de ansiedad, pero cuando se inicia el círculo vicioso del miedo y evitación, no funciona esperar “a que la ansiedad se quite” antes enfrentarnos a las situaciones, si no al revés: primero hay que buscar la forma de dejar de evitar y después, la ansiedad empezará a disminuir.

Otros círculos viciosos

¿Qué es y porqué sufro ansiedad?

Definición y ejemplos de ansiedad, extraído del documental:  Psicología Ansiedad la noche temática

Más información sobre ansiedad o estrés

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Psicología Infantil y Juvenil

Los años de la adolescencia son un momento de crecimiento y cambio: físico, mental y social.

Para algunos adolescentes, el cambio puede ser aterrador, mientras que otros lo toman con calma.

Principales problemas de la adolescencia

· Hacer frente al estrés

· Problemas escolares o de estudio

· Imagen corporal

· Conflicto familiar

· Depresión.

· Acoso escolar o rechazo social … etc

Cuándo preocuparse

Es normal que tanto los niños como los jóvenes tengan preocupaciones y temores. No todas las preocupaciones necesitan ayuda profesional, pero cuando las preocupaciones no desaparecen, empeoran o interfieren con la vida diaria de tu hijo, esto podría ser una señal de que necesita ayuda profesional.

¿Qué problemas trato con niños y adolescentes?

AnsiedadAlteraciones de conductaBullying (acoso escolar)Conflictos familiaresDepresión o distimiaDificultades interpersonalesDuelo y pérdidasFobias y miedosFracaso escolarHabilidades socialesIrritabilidad y/o agresividadProblemas de autoestimaProblemas de sueñoTrastorno obsesivo compulsivoTrastornos alimenticiosTrauma
Terapia Psicológica Adultos

A lo largo de nuestra vida, todos pasamos situaciones que nos sobrepasan y no sabemos cuándo ni cómo pedir ayuda. 

Desde niños hemos recibido el mandato: "sé fuerte" y lo hemos integrado en nuestro subconsciente, sin darnos cuenta de que en muchos casos nos perjudica.

Solemos acudir al médico cuando tenemos una infección pero nos cuesta pedir ayuda a un profesional por miedo a que nos juzguen como personas débiles o trastornadas.

En algunas ocasiones, el problema viene cuando los factores estresantes propios de situaciones de la vida (separación, pérdida de un ser querido, problemas laborales...etc), producen alteraciones que se cronifican  y que podrían haber sido leves de haber recibido terapia en el momento adecuado.

¿Realmente se puede cambiar? (ver vídeo explicativo)​

Carl Rogers en su libro "El proceso de convertirse en persona", dice que la psicoterapia produce muchos cambios: el individuo modifica su manera de elegir y establecer valores; enfrenta la frustración con menos tensión fisiológica y cambia su manera de percibirse y valorarse.

¿Qué problemas trato?

AnsiedadAlteraciones del ánimoAdiccionesDepresiónDificultades interpersonalesDolor crónicoDueloEstrésFobias y miedosHipocondríaBaja autoestimaProblemas de sueñoProblemas familiaresRelaciones socialesTrastorno bipolarTrastorno obsesivo compuslivoTrastorno adaptativoTrastorno de personalidadTrauma 
Psicoterapia: preguntas frecuentes

¿Qué es la psicoterapia?

La psicoterapia se puede definir como un método de tratamiento psicológico que se aplica para aliviar el malestar psíquico, eliminar síntomas y/o mejorar el funcionamiento emocional. Incluye una amplia gama de técnicas y herramientas dirigidas a solucionar problemas y manejar las dificultades.

La psicoterapia se realiza gracias a una relación profesional y única entre el terapeuta y el paciente: la relación terapéutica se caracteriza por la confianza, la falta de juicio y está protegida por la confidencialidad.

¿Cuál es la diferencia entre un psicólogo y un psicólogo clínico?

Un psicólogo debe estudiar la carrera universitaria en Psicología.

Un Psicólogo Especialista en Psicología Clínica además de lo anterior, debe aprobar un examen de acceso a las plazas de Formación Sanitaria Especializada mediante una prueba selectiva (tipo oposición) y formarse durante 4 años más como Residente de Psicología Clínica adscrito a un hospital, en diferentes recursos de atención a la salud mental en marco del Sistema Nacional de Salud. Pasado ese periodo de formación fundamentalmente práctica, obtiene el título de Especialista en Psicología Clínica.

Tras 8 años de capacitación los psicólogos clínicos están preparados para atender casos de cualquier índole.

¿Por qué resulta tan difícil ir al psicólogo?

Muchas personas necesitan o se beneficiarían de la psicoterapia, pero no lo solicitan por diferentes obstáculos o dificultades para acudir al psicólogo. Una de las razones por las que algunas personas no piden ayuda es porque aparecen sentimientos de miedo, vergüenza o preocupación sobre el proceso. Esto es totalmente normal y lo más habitual. Si antes de ir a psicoterapia por primera vez te sientes así, no te preocupes: el psicólogo debe tener en cuenta estos temores, y favorecer un clima de respeto y confianza en el que te sientas lo más cómodo o cómoda posible. Cuando una persona se plantea pedir ayuda para solucionar algo que le produce malestar, es normal encontrar dificultades para dar el paso. Todos en algún momento nos hemos sentido vulnerables al enfrentar o abordar algo que nos resulta doloroso, de la misma forma que a todos o a la mayoría, nos produce cierta preocupación o incomodidad el hecho de sentirnos evaluados por otra persona.

Pueden surgir temores como "¿Entenderá el terapeuta mi problema? ¿Cómo seré tratado? ¿Me presionará para hablar de ciertas cosas? ¿La información es confidencial? ¿Pensarán mis amigos que hay algo anormal o malo en mí si voy al psicólogo? ¿El terapeuta pensará mal de mí? ¿Descubriré cosas que no quiero saber? ¿Pareceré ridículo o débil? ¿Podrá ayudarme o descubriré que no hay solución?".

Estos son solo algunos ejemplos de preocupaciones en torno a la psicoterapia, que aparecen con mucha frecuencia.

Una de las funciones del psicólogo en la primera consulta es resolver las dudas y tratar de comprender bien el problema por el cual la persona decide acudir a psicoterapia (nunca juzgar ni minimizar el problema).

¿Cuanto dura la psicoterapia?

La intervención psicoterapéutica tiene una duración determinada, aunque va a depender de muchos factores, como el tipo de problema por el que se solicita ayuda, la gravedad o cronicidad de la situación, y los objetivos concretos que se establezcan.

Por lo general, la frecuencia ideal de las sesiones es de una vez a la semana y duran 50-60 minutos.

¿Cuanto cuesta?

El precio de una sesión individual es 60 €.

* Consulta precio reducido para personas en desempleo y otras circunstancias especiales.

¿Qué tipo de problemas atiendo?

Área Infantojuvenil

Terapia Adultos

¿Más dudas?

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