Estrés postraumatico ¿Qué es el TEPT?

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es un trastorno de ansiedad que puede desarrollarse después de un evento traumático o potencialmente peligroso, o cualquier situación que haga que la persona tema por su propia seguridad. Es normal sentir miedo durante y después de un acontecimiento impactante, aterrador o peligroso. El miedo desencadena cambios en el cuerpo, lo que se conoce como la respuesta de “lucha o huída”, que es una reacción que sirve para ayudar a protegerse del peligro. Casi todo el mundo experimentará una serie de reacciones después del trauma, y la mayoría de las personas se recuperan de los síntomas iniciales de forma natural: el cuerpo vuelve al estado normal cuando el peligro ha pasado. Sin embargo, en otras personas se desarrolla el TEPT y pueden seguir sintiéndose asustadas o estresadas aunque no estén en peligro: el malestar no se desvanece y la persona queda “atrapada” en recuerdos dolorosos y una sensación constante de vulnerabilidad.

Los síntomas de trastorno de estrés postraumático incluyen flashbacks o pesadillas acerca de lo sucedido, hipervigilancia (sobresaltarse fácilmente), aislamiento de los demás y evitación de situaciones que recuerden al evento traumático.

El cerebro está preparado para tomar medidas para protegernos de lo que percibimos como amenazas a nuestra seguridad, de manera que sistema nervioso tiene dos formas automáticas o reflejas de reaccionar a los eventos estresantes:

La respuesta de lucha o huída: aparece cuando hay que defenderse o escapar de un peligro. Cuando  se activa este sistema, se liberan neurotransmisores como el cortisol, para prepararnos para la acción: el corazón late más rápido, los músculos se tensan, aumenta la fuerza y velocidad de reacción. Una vez que el peligro ha pasado, estas reacciones se reducen y el cuerpo vuelve a su equilibrio normal.

La paralización o inmovilización: se produce cuando se experimenta un nivel estrés muy intenso y aunque el peligro inmediato haya pasado, la persona se queda “atascada”: el sistema nervioso no puede volver a su estado normal de equilibrio y esto da lugar al TEPT.

Esto genera un sufrimiento que puede ser muy perturbador e incapacitante, pero hay maneras de aliviar los síntomas del TEPT, reducir la ansiedad o el miedo y recuperar el control.

¿Qué son situaciones traumáticas?

La mayoría de las personas asocian el TEPT a situaciones como haber sido víctima de una violación o haber luchado en una guerra. Pero hay muchos más eventos o acontecimientos que pueden resultar traumáticos y provocar síntomas de TEPT, especialmente si la situación se percibe como impredecible e incontrolable.  Por ejemplo, una operación quirúrgica en un niño demasiado pequeño para comprender lo que está pasando, también puede provocar una reacción de trauma.

¿Qué sucesos causan el estrés postraumático?

Algunos eventos traumáticos que pueden causar TEPT son:

  • Guerra
  • Desastres naturales
  • Accidentes de coche o avión
  • Ataques terroristas
  • Muerte súbita de un ser querido
  • Cualquier tipo de maltrato (violencia psicológica o física, abuso sexual, acoso)
  • Situaciones de abandono durante la infancia
  • Secuestro
  • Asalto

Además el TEPT puede afectar, no solo a las personas que experimentan personalmente el acontecimiento traumático, sino también a los que son testigos del evento o a los allegados o personas cercanas a la víctima. Estar expuesto a una experiencia angustiosa, aun sin estar físicamente presente, puede llevar a experimentar síntomas similares a los que aparecerían al haber vivido la situación. Una persona puede tener síntomas de TEPT después de que alguien cercano le haya contado un suceso traumático, aunque no lo haya vivido en primera persona.

Tampoco es necesario haber vivido una única experiencia traumática para desarrollar TEPT: en ocasiones  los desencadenantes pueden ser relativamente pequeños pero mantenidos en el tiempo, y producen un efecto acumulativo. Por ejemplo, puede ocurrir en policías que se exponen repetidamente a detalles angustiosos de maltrato infantil.

Síntomas del Trastorno de Estrés Postraumático

El TEPT se desarrolla de manera diferente en cada persona. Aunque es más probable que aparezcan los síntomas de TEPT en las horas o días siguientes a un acontecimiento traumático, a veces no surgen hasta semanas, meses o incluso años después.

Los principales tipos de síntomas son:

Re-experimentación del evento traumático (revivir el trauma):

  • Recuerdos perturbadores, pesadillas o flashbacks (reacciones en las que la persona se siente o se comporta como si estuviera reviviendo el suceso traumático).
  • Malestar intenso al recordar o ver situaciones que se parecen a algún aspecto del evento traumático por ejemplo, si una persona fue agredida por alguien que llevaba un gorro verde, puede sentir elevada ansiedad al ver cualquier gorro verde): reacciones intensas como sudoración, palpitaciones, nauseas.

Evitar situaciones, objetos o personas asociados al suceso traumático:

  • Evitar recuerdos, pensamientos o sentimientos relacionados con el evento traumático.
  • Mantenerse alejado de ciertas personas, lugares, actividades o cosas que despiertan recuerdos del suceso traumático.
  • La evitación puede hacer que la persona cambie su rutina cotidiana y generar importantes interferencias en la vida diaria.

Alteración de los pensamientos:

  • Incapacidad para recordar aspectos importantes del acontecimiento traumático
  • Creencias negativas sobre uno mismo, los demás  o el mundo (por ejemplo, ideas como “no puedo confiar en nadie”, “el mundo es muy peligroso”).
  • Es muy frecuente que la persona tenga una percepción distorsionada sobre la causa o las consecuencias del suceso, que puede hacer que se culpe a sí mismo de lo ocurrido.

Alteración del estado de ánimo:

  • Sentimientos persistentes de miedo, terror, rabia, culpa o vergüenza.
  • Disminución del interés en actividades agradables o de las que antes disfrutaba.
  • Dificultad para experimentar emociones positivas.
  • Respuesta de sobresalto exagerada, hipervigilancia (estar en constante alerta), tensión.

Estos síntomas, en lugar de ser desencadenados por cosas que recuerdan al evento traumático, en general son constantes. Pueden hacer que el malestar cause dificultades para realizar las actividades diarias como dormir, relacionarse o concentrarse.

Señales a detectar

Cuando los síntomas son leves, puede ser fácil subestimar las señales de trauma y presuponer que son insignificantes y temporales. Es importante detectar las reacciones a lo largo del tiempo y reconocer los cambios y el impacto de las situaciones inquietantes. Algunas de estas señales pueden ser:

  • Pensamientos e imágenes que vienen a la mente de manera involuntaria
  • Tristeza, desesperanza o pérdida de interés
  • Sentimientos de culpa
  • Irritabilidad, rabia, enfados (con más frecuencia o intensidad de lo habitual), arrebatos de ira o agresividad
  • Miedo, inquietud o sensación de vulnerabilidad
  • Pesadillas o problemas de sueño
  • Dificultad para concentrarse
  • Dificultad para tolerar emociones fuertes o tendencia a sentirse abrumado
  • Retraimiento o aislamiento de los demás o dificultad para sentirse “conectado” con otras personas, sentimientos de desconfianza hacia los demás.
  • Aumento en el consumo de sustancias (tabaco, alcohol) o de otras conductas adictivas (compras, internet)
  • Fatiga y otros síntomas físicos (dolor de cabeza, molestias estomacales)

¿Por qué algunas personas desarrollan TEPT y otras no? 

Es importante saber que no todas las personas que han vivido una experiencia traumática desarrollan TEPT, ni todas las personas con TEPT han pasado por un evento peligroso.

Cualquier persona puede desarrollar TEPT a cualquier edad, en función de diversos factores que juegan un papel importante en las reacciones de cada persona. Las investigaciones han identificado unos factores de riesgo (los que hacen que una persona tenga más probabilidad de desarrollar TEPT) y unos factores de resiliencia o protección (que disminuyen el riesgo). Por ejemplo, haber vivido experiencias difíciles en el pasado, puede hacer que las reacciones de la persona se intensifiquen. De la misma manera, estar pasando por situaciones estresantes o tener un elevado nivel de ansiedad, aumenta la sensación general de vulnerabilidad o falta de seguridad.

Factores que aumentan el riesgo de TEPT son:

  • Circunstancias vitales estresantes
  • Haber vivido experiencias traumáticas en la niñez
  • Experimentar horror, impotencia o miedo extremo
  • Tener escaso apoyo social después del acontecimiento traumático

Factores de protección que pueden reducir el riesgo:

  • ​Buscar apoyo en otras personas cercanas (amigos y familiares)
  • Participar en un grupo de apoyo después del evento traumático
  • Tener adecuados recursos de afrontamiento o aprender a manejar los síntomas

Documental sobre Estrés postraumático “Heridas Invisibles”

El estrés postraumático en un principio se conocía con el término “neurosis de guerra” ya que fue detectado a través de unos síntomas que presentaban algunos soldados trás la primera guerra mundial.

Este documental da voz a varios veteranos estadounidenses que sufren de TEPT, después de luchar en guerras recientes en todo el mundo y sobre todo Irak.

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